¡Maldita seas!
Julio 4, 2007
VI
Y por fin salió a la calle, después de una larga noche. Como siempre, paseaba con el pelo alborotado, pintada de cualquier manera y flotando sobre una nube de perfume caro -de imitación-. Como nunca, la veía con ganas de comerse el mundo y regocijándose con esos jodidos 100 euros ganados en el casino, con los que tanto dio la brasa a los conocidos. No hay quien la aguante, cuando la suerte le acompaña -un día en un millón-, y consigue olvidar durante un rato toda la desgracia de su vida.
[...]
¡Maldita seas, zorra! Te quiero ver sufrir, porque así me siento feliz, quiero verte llorar para engradecerme, para sentirme mejor. Quiero verte de rodillas, subordinada ante mí y pidiendo clemencia, diciendo que no me puedes pagar el puto alquiler ahora y que harías lo que fuera para compensarme. Menos mal que hoy ya estás muerta, ramera.