Mi nombre es Ángel
Julio 16, 2007
XI
“Siempre fui un chico listo, de ésos que saben poner cara de niño bueno cuando la ocasión lo requiere. Destacaba en los estudios, pero nunca fui uno de esos empollones repelentes, sino un chavalín espabilado, pícaro y, por qué no, un poco cabroncete.
Esto sólo me duró hasta los dieciséis años, cuando empecé a fumar y todo ese rollo. Fue entonces cuando me enamoré de mi vecino. De pequeños éramos bastante amigos, y él estaba gordo como una foca. Cuando mi mala fama nos distanció, el chiquillo adelgazó de mala manera, y fue entonces cuando me fijé en él -sí, soy de los que piensa que la belleza está en el exterior-. Nunca le dije nada, y así pasaron los años.
Ante el pasotismo que los hombres demostraron por mí, me di a la bebida, y después, a las mujeres. Ahora tengo 31 años y estoy liado con una cría de 18 que acaba de decirme que está embarazada. Si lo llego a saber, me declaro a mi vecino, que al final resultó ser gay.”
Fantástico.
Ya te lo he comentado, parece de verdad.
Por cierto, actualiza más a menudo, anda.
Últimamente no sé qué escribir y voy de mal en peor.