XII

“Yo era feliz, pero no feliz de qué feliz soy, qué bonita es la vida, cómo cantan los pájaros y qué bien huele el campo. No, no, no y no. Estaba en un estado de ataraxia, imperturbable, mucho más allá de lo que es el bien y de lo que es el mal.

Mi cabeza era como una habitación blanca -vacía, sin muebles- que llamaba a la despreocupación y a la calma, a la reflexión y a la construcción de algo mejor. Algo mejor que el nuevo disco de Björk, mejor que la mierda de programación de Antena 3 y que las películas obscenas que daban en cierta cadena de televisión por las noches, en las que se veía hasta el menú del DVD que insertaban y que estaban perfectamente MAL dobladas -y que para colmo estaban repetidas-.

En fin, algo así como ver a Scarlett Johansson en Lost in Translation -verla a ELLA, repito-, comer helado de vainilla con cookies por el centro de la ciudad, comer cookies pero sin vainilla y sin helado en cualquier otro sitio, ver una buena película en un estado de coma inducido en el sillón -aquí viendo una película, no solamente a una rubia- o reventar las típicas burbujitas de plástico, que envuelven a las cosas que vienen metidas en cajas, sentado en una silla del salón.”

 

 

Entonces sí que estaba un peldaño por encima del mundo, no como ahora.

2 comentarios para “One step forward, two steps back”

  1. orange1 escribió

    Muy autobiográfico, me ha gustado. Por cierto, lo de las pelis obscenas no tenía nombre, eh.

  2. orange1 escribió

    Al releerlo me ha gustado incluso más.

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